26 octubre, 2011

LEYES Y OTROS SUCEDÁNEOS II

En fin, como veis, variedad para todos los gustos y colores. Pero ahora vamos a hablar de prohibiciones a las que la ciencia ha dado explicación. Porque por ejemplo ¿Qué sentido tiene que en la cultura árabe y judía no se coma jamón o cualquier derivado del cerdo? Eso al menos de puertas para afuera, porque tengo amigos que le dan al jamón que da gusto después de hacer el ramadán. Bueno pues aclaremos un poco el tema porque no es tan como se cree.

Me tenéis que permitir por un momento citar el Corán, porque viene al caso y para aclarar las ideas:

      2: (172) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Comed de las cosas buenas de que os hemos proveído como sustento y dad gracias a Dios, si es Él [verdaderamente] a quien adoráis.

      (173) Os ha prohibido sólo la carne del animal hallado muerto, la sangre, la carne de cerdo y aquello sobre lo que se ha invocado un nombre distinto al de Dios; pero si alguien se ve empujado por necesidad –no por deseo ni excediendo su necesidad inmediata- no incurrirá en falta: pues, ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia.

      5: (3) OS ESTÁ prohibido todo animal hallado muerto, la sangre, la cerne de cerdo y aquello sobre lo que se ha invocado un nombre distinto del de Dios, y el animal muerto por asfixia, o apaleado, o de una caída, o de una cornada o devorado por una fiera, salvo si estando aún vivo lo sacrificáis vosotros; y os está prohibido todo aquello que haya sido sacrificado en altares idólatras… Pero quien se vea empujado a usar lo prohibido por necesidad extrema y no con ánimo de transgredir –ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia.

      A todo esto, el Profeta Muhammad (s.a.s) añadió “Se os está prohibido comer cualquier animal carnívoro con colmillos, y toda ave con garras (con las que atrape su presa)” (Muslim)

Ante estas palabras se me ocurren dos reflexiones:
  1. Ya quisieran tener los cristianos un dios tan benévolo como el que tiene esta gente. Comparando “Si te ves obligado, no te preocupes, que soy indulgente”, con, “si lo haces iras al infierno y sufrirás la ira de dios para después pasar la eternidad en el infierno”. Yo casi no tengo dudas de cual me mola más.
  2. Como podéis ver, lo del cerdo no es lo único, aunque sí lo que mas trasciende y lo más famoso.

Tras leer un poco el Corán y la Sunna (Tradición del profeta) hay algo que sale inmediatamente a la vista. Se protege y prefiere todo aquello que sea bueno para el cuerpo como es no beber alcohol, y no hacer algunas prácticas que son nocivas para el cuerpo y la mente. Obviamente, y como en todas las religiones, sus profetas y seguidores han interpretado de forma diferente las lecturas sagradas y hoy en día en cada sitio y cada “sub-religión” lo lleva a cabo como buenamente le sale de los bemoles.

Antes de meterme con el tema de explicación científica, quiero añadir que me parece muy curioso que también en la biblia se hace la prohibición de comer cerdo (aunque ahora solo se aplica a los viernes de cuaresma y semana santa).

Bueno, entre las prohibiciones, hay algunas muy lógicas. A nadie se le escapa que no es ni chispa de bueno ingerir sangre de animales sin tratar ni cocinar, ni animales muertos que te encuentres por ahí, ni los que te puedas encontrar a medio comer por predadores (no vaya a ser que seas el segundo plato del león o pantera que va de pasada). Hay muchas razones en forma de parásitos y microorganismos que dan buena cuenta de que prohibir estas prácticas es del todo lógico.

Por otro lado, si te alimentas de aves de presa (rapaces) y de otros carnívoros que cazan sus presas, estás alterando el equilibrio de la naturaleza, pues son ellos los encargados que quitar del medio a los conejos enfermos, a los ñus más débiles y por regla general, a todo animal enfermo, quedando para la caza humana los más sanos (que para eso se inventaron las armas de caza).

Pero ¿Qué pasa con el Cerdo?, tan malo es. En principio, no tiene nada de malo, como se dice en tierras andaluzas, “del cerdo, hasta los andares” esta bueno. Pues sí tiene su explicación, y se llama Triquinosis.

Los árabes pre-islámicos, si comían cerdo. Pero en cierta época, allá cuando vivía mahoma, los semitas se dieron cuenta de la relación entre la enfermedad de la triquinosis y su relación con la ingesta de cerdo. Por cierto, curiosamente, esta enfermedad también se puede transmitir con la ingesta de la carne de los grandes y pequeños felinos como leones, panteras, tigres, etc. Otra razón más para no comer carnívoros de largos colmillos.

Quiste de Trichinella spiralis en músculo esquelético de rata con una tinción de Giemsa. Dentro podéis ver la larva.


Larva de Trichinella spiralis en medio salino PBS.


Adulto de Trichinella spiralis hembra en fresco donde se pueden ver todas las larvas en formación dentro.


La Triquinosis, Triquinelosis o Triquiniasis, es una enfermedad parasitaria causada por un nematodo del género Trichinella, cuyo mayor y más extendido representante es Trichinella spiralis. Se trata de un parásito cuyas larvas se adhieren al músculo esquelético, y por tanto se transmiten al ingerir carne de los hospedadores intermediarios. Presenta síntomas intestinales como diarrea aguda, parada de los movimientos peristálticos, dolor muscular y articular entre otros.
Tiene varios representante, entre los que podemos encontrar a T. spiralis, T. nativa, T. pseudospiralis que no forma quistes, T. britovi y T. Nelson.

Ciclo de vida de Trichinella spiralis con un hospedador definitivo como el hombre y varios hospedadores intermediarios como el cerdo y la rata.

Cuando una persona come carne infectada de cerdo o de otros animales salvajes como ratas u otros felinos, los quistes de Trichinella que contienen las larvas son digeridos en el estómago, por lo que se liberan las larvas y estas se dirigen al intestino. Allí crecen hasta convertirse en nematodos adultos, alcanzando una longitud aproximada de 2 a 4 mm. En unas 48 horas se diferencian sexualmente y se reproducen. Cada hembra, puede llegar a hacer puestas de hasta 1500 larvas que son expulsadas a la luz intestinal penetrando en la mucosa y migrando a través de los capilares linfáticos y al torrente sanguíneo. Pero no todas las larvas hacen este recorrido y muchas de ellas salen con las heces (No se si sabéis que la costumbre árabe dice que hay que limpiarse con la mano derecha y comer con la izquierda, LITERALMENTE CON LA MANO, esto posiblemente también sea otra ley para evitar la reinfección con las larvas del parásito) pudiendo provocar la re infección.

Las larvas que si han hecho su camino, finalmente llegan a la musculatura esquelética donde se enquistan y permanecen vivas durante muchos años. La ingesta de carne infectada origina un nuevo ciclo, permitiendo a las larvas su maduración y reproducción en el nuevo hospedador.

Todo el caminito que estos nematodos recorren, su degradación, su paso por el torrente sanguíneo, su enquistación, etc, produce procesos de tipo tóxicos y alérgicos que son los responsables de la clínica de la enfermedad.

El paciente pasa por varias fases como la incubación (entre 20 y 30 días desde que ingieres la carne parasitada. Cursa con fiebre y astenia aunque puede pasar totalmente desapercibida si el paciente no sufre proceso alérgico alguno) la fase de invasión (que cursa con fiebre de intensidad variable, cefalea, edema palpebral bilateral, indoloro. Y la duración puede ser entre días y varias semanas) los pacientes en esta fase refieren tener un cuerpo extraño en el ojo. Es lo que se denomina larva migrans. Y por último la fase de estado o crónica, durante la cual todos los pacientes empeoran sus síntomas por la contante liberación de larvas al torrente sanguíneo. Presentan fiebre y cefaleas por épocas, vómitos, diarreas, mal absorción, dolor abdominal y corporal, dolor articular y pueden llegar a tener síntomas cardiacos de arritmias, miocarditis o insuficiencia cardiaca, edema pulmonar, neumonía, etc.

Frente a esta parasitemia, lo más efectivo es la prevención, es decir, tener granjas bien cuidadas donde los chanchitos no se coman las ratas que hay por ahí, ni otros bichejos. Que tengan una alimentación sana y que no los tengan hacinados. Y ante todo, las revisiones veterinarias. Si todo esto no ha sido suficiente y se escapa la enfermedad, bueno pues con cocinar bien la carne en la sartén o en la lumbre, es suficiente. Pero no valen ni la congelación (hay cepas especies que no aguantan los -18ºC del congelador, pero otras si como es el caso T. britovi, endémica en España), ni los salazones, ni los ahumados, ni los vinagres, ni secar la carne. Así que para el jamón, prevención.

Bueno, espero haber lanzado un poco de luz sobre el asunto en estas dos entradas que os he presentado sobre leyes y otros sucedáneos. Como siempre, son bienvenidos vuestros comentarios.